Piríapolis (Uruguay): una de las ciudades más enigmáticas del Mundo

Así fue cómo me contacté con Pablo Reborido, máximo referente de la historia de Francisco Piria y de su enigmática ciudad, Piriápolis.

Con Pablo me pasó algo muy extraño que me gustaría compartir con ustedes. El primer capítulo de “Observados” transcurre en Piriápolis y lo escribí durante el año 2015.

En abril de 2017, visité esta hermosa ciudad, hospedándome en el icónico Hotel Argentino. Antes del viaje, y como suelo hacer, ya había visto casi todos los videos disponibles relacionados con lo que iba a investigar.

Como en muchos de ellos aparecía Pablo, decidí hacer el intento de contactarme con él, a través de Facebook. La verdad es que no esperaba encontrar a un ser tan generoso, amable y conocedor.

Pablo es un ex profesor de matemática devenido en meticuloso historiador de la vida de Piria, que no se deja marear por los aspectos esotéricos que hoy casi monopolizan la mística de este personaje único. Solo cree en aquello que esté rigurosamente documentado. Y, créanme, en este tema, nadie está más documentado que Pablo.

Francisco Piria fue un personaje muy complejo, de prolífera vida: lo que ahora llaman un personaje multitask. No solo fue un millonario excéntrico que construyó de la nada el emporio más grande de su época, con su propia mega ciudad “del futuro”,incluyendo un castillo medieval como residencia. Tampoco fue solo un exotérico confeso, que pergeñó una ciudad repleta de simbolismos y misterios. Fue mucho más que todo eso. Las historias que suelen rodear a este tipo de personajes “únicos” que aparecen de tanto en tanto siempre me sedujeron.

Vidas como las de Da Vinci, Piria, u hoy, Elon Musk, hacen banales cualquier ficción que puedan generar nuestras mentes. Volviendo a la extraña historia que experimenté con Pablo, lo misterioso fue que cuando me lo encontré en el 2017, en el majestuoso salón Acuario del Hotel Argentino, reviví, casi al detalle, los hechos narrados en el capítulo uno, que había escrito en 2015. Recién me di cuenta de esto varios meses después de mi visita a Piriápolis y quedé absorto por la insólita… ¿coincidencia? En honor a este episodio tan singular, y en agradecimiento a la deferencia de Pablo, le cambié el nombre al personaje de ficción y le puse: “Paul Riboiro”.

La visita a la famosa Catedral abandonada de Piria era casi obligatoria, en particular, desde que había leído algo relacionado con su diseño, que se repetía en libros, Wikipedia, vídeos e infinidad de blogs: “Según sus papeles personales, Piria la había diseñado de tal forma que, el día del equinoccio de primavera, un rayo de sol atravesaría determinado punto del vitral que adornaría el rosetón frontal y el rayo de luz iluminaría un punto del altar donde él dejaría un poco de “polvo de proyección” –la sustancia final que permite hacer las transmutaciones– para que quien la descubriera pudiese comprobar la realidad de la alquimia”.

Todo aquel que haya leído Equinoccio, podrá imaginarse que dicho texto era un imán irresistible para mí. Solo al llegar a la iglesia, me llevé una sorpresa inmensa al darme cuenta de que no estaba orientada hacia el este, como se repetía en todos lados, sino hacia el Sudeste. Pero más sorpresivo aún fue advertir que esta nueva orientación, si bien no coincidía con el Equinoccio de Primavera, sí lo hacía –perfectamente– con el Solsticio de Verano, evento cósmico que ocurre cada año cerca de Navidad. Por supuesto que incorporé este jugoso hallazgo a mi historia, que también fue introducido a la Wikipedia.”

TEXTO DE “OBSERVADOS: MÁS ALLÁ DE EQUINOCCIO”